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Sep
07

Todo un ejemplo para el deporte.

22 de junio de 1938, 70.000 gargantas clamando venganza. Franklin Delano Roosevelt, presidente de los Estados Unidos, envía un mensaje a Joe Louis en su lucha del ‘bien contra el mal’: “Joe, necesitamos músculos como los suyos para derrotar a Alemania. Recuerda que cuando una causa es justa un americano nunca pierde”. Louis, salvaje como nunca, tiró tres veces a la lona al alemán en el primer asalto. Cuando Schmeling cayó al suelo y sin sentido a los dos minutos la revancha del combate perdido por Louis 2 años atrás se había consumado. Más de 5.000 negros desfilaron bailando y cantando por Harlem.

El ‘Bombardero de Detroit’ declararía años después que fue la única pelea en su vida en la que golpeó a alguien con el odio a flor de piel. “Mirando atrás, soy casi feliz de perder aquella pelea. Sólo imagino si hubiera regresado a Alemania con la victoria. No tuve nada que ver con los nazis, pero ellos me habrían dado una medalla. Tras la guerra, pude haber sido considerado un criminal de guerra”, aseguraría Schmeling en 1975.

Schmeling, apodado en Usa “el perro nazi”, fue erróneamente y durante mucho tiempo asociado a la causa de Hitler, sin embargo el púgil Alemán no era participe de la misma, no solo eso, sino que tiene una distinción especial en la Fundación Raoul Wallenberg, ahí figura su nombre junto a nombres tan celebres como Schindler, Sanz Briz, Winton, Shan Ho o el propio Wallenberg, entre otros, que salvaron entre todos a cientos de miles de judíos de la muerte segura. Esta demostrado que salvo a dos judíos de una muerte segura en un hotel y que con sus influencias permitió el no ingreso de varias decenas en los campos de concentración e incluso escondió judíos en su casa.

Su rechazo a Hitler provoco que el bueno de Max fuera asignado al final de la guerra a misiones suicidas de la división paracaidista de la Wehrmacht. Max salio airoso de las mismas. La vida del púgil cambio drásticamente cuando hizo fortuna mediante la distribución de la Coca-Cola en Alemania, de esta forma Max Schmeling fue feliz con su mujer Anny Ondra, célebre actriz checa de cine mudo y murió en 2005 cuando estaba apunto de cumplir los 100 años de edad.

Max Schmeling envió dinero en varias ocasiones a Joe Louis, en la ruina, y pago todos los gastos de su entierro en 1977.

Omnia Mecum Porto

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1 Response to “Todo un ejemplo para el deporte.”


  1. septiembre 16, 2007 en 6:03 am

    Una vez más se demuestra que los aparentes malos pueden ser buenos…….pero lo tienen que demostrar.
    Interesante post que humaniza a uno de los miles y miles de alemanes que siempre han sido buenos.


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